sábado, 19 de noviembre de 2016

ECOS DE LOS TE AMO DEL CORAZÓN... QUE EN MI ALMA SE AHOGARON Y QUE AHORA QUE NO ESTÁS... MI VOZ LO GRITA AL VIENTO.

Mientras el infinito tic-tac del reloj y el perturbador sonido del silencio, unen sus voces para atormentar mi sedienta alma, atrapada por el insomnio y cansada de vivir entre las sombras de la oscuridad, una oscuridad fría y vacía. En un lugar en el cual, inconscientemente decidí aislarme junto a la soledad, quien constantemente me susurra al oído, que si sigo así encontraré gracia ante los ojos de la muerte.
Sin duda son palabras que quebrantarían mi espíritu y alma no obstante, su sonido ya no tiene ninguna importancia en mi vida o lo que queda de ella, sí es que aún lo hay, o peor aún sí es que algún día en realidad existió. Y entonces una ola de arrepentimiento fluye a través de mi cuerpo y se esconde detrás de mis pupilas que sollozan sobre el recuerdo que aún sostengo de ti…
A ser sincero es lo único que tengo, aunque no lo necesite, porque yo sé que es a ti, a quien necesito.

Repentinamente mi mente se llena de pensamientos como en un abrir y cerrar de ojos. Y ese sentimiento de querer desahogarme y el deseo de que estuvieses aquí, junto a mí, con el único propósito de decirte: "Me he dado cuenta de cuan grandiosa eres, de cuánto me gustas y de cuánto te amo" .
Después mirarte a los ojos, abrazarte y decirte: "Me he dado cuenta que en ocasiones el silencio hiere más que mil palabras, y que mis intenciones nunca fueron dañar tus sentimientos, así que, lo único que puedo decir es que, lo siento por todas esas cosas que nunca dije, lo siento por haberte fallado…"
Pero entonces me doy cuenta que las palabras se ahogan en mi garganta, porque tú no estás aquí y sé que no es tú culpa. Tú lo sabes y yo lo sé.

Ahora mi silencio consume mi alma, al mostrarme esa perpetua imagen en la cual tú, te marchas y yo pude haberte dicho que eras mi vida, mi luz y esperanza. Que sólo quería estar a tu lado y que lo más cercano a la felicidad eras tú.
Sin embargo no dije nada. Me tragué las palabras, palabras que debí decir y saturé mi alma con cobardía, dejando al orgullo cegar mis ojos y te dejé partir.

Pero ahora sólo quiero decirte que cuando estabas en mi vida, tú eras mi luz, y una sonrisa tuya podía desvanecer mi ira, que eres especial para mí, decirte que te amé y te sigo amando. Y aunque desconozco lo que el destino nos depara, sé que por ahora lo único que hay es la soledad... Yo, mi amor por ti y la esperanza de que aún sientas el amor... Que yo siento por ti...Y le pido al viento que lleve los ecos de los te amo que nunca te dije y logren susurrar en tus oídos, sembrando semillas nuevas de amor...Que lleguen a tu corazón... 

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